Juan José Gutiérrez y Felipe Bosch: cómo sostener una empresa familiar en el tiempo

Ser guardianes del legado define el enfoque de liderazgo que Juan José Gutiérrez Mayorga, Presidente Chairman de CMI Alimentos y Chairman Of The Board de Del Real Foods, plantea para la gestión de empresas familiares desde CMI, Corporación Multi Inversiones. En el marco del reconocimiento “Corporate Legacy Award” otorgado por el Council of the Americas en Estados Unidos, se llevó a cabo una conversación junto a Felipe Bosch Gutiérrez, Presidente Chairman de CMI Capital, en la que se abordaron los principios que han guiado a la corporación durante más de 105 años.
En ese espacio, se expusieron ideas vinculadas a la responsabilidad intergeneracional, la cultura organizacional y la sostenibilidad del negocio. Además, se planteó una visión donde el liderazgo no se entiende desde la propiedad, sino desde la responsabilidad de preservar y fortalecer un proyecto empresarial en el tiempo.
El legado como eje de la toma de decisiones empresariales
En este contexto, una de las ideas centrales planteadas por Juan José Gutiérrez es que el legado define la forma en que se toman decisiones dentro de una empresa familiar. El fundador, Juan Bautista Gutiérrez, estableció una visión que trascendía los resultados inmediatos y que se enfocaba en el impacto en las personas.
Además, se recordó el proceso de formación de la tercera generación, especialmente tras el fallecimiento de la segunda generación en 1974. Durante ese periodo, el fundador asumió nuevamente el liderazgo y trasladó conocimientos operativos y una forma de entender la empresa.
Por ello, el legado va más allá de la historia, funcionando como un criterio activo en la gestión empresarial.
Guardianes del legado: una responsabilidad intergeneracional
Otro de los planteamientos relevantes es la redefinición del rol de las nuevas generaciones. Según lo expuesto, las siguientes generaciones no son propietarias en el sentido tradicional, sino responsables de resguardar y fortalecer el proyecto empresarial.
Este enfoque introduce una lógica distinta en la gestión. En lugar de priorizar intereses individuales, se plantea una visión orientada al largo plazo y al equilibrio entre familia y empresa.
Además, se destacó que el crecimiento responde a una necesidad estructural. A medida que la familia se amplía, la empresa debe sostener su capacidad de generar oportunidades.
Entre los principios que sustentan este enfoque se identifican:
- El legado implica responsabilidad y continuidad
- El crecimiento es una condición para la sostenibilidad familiar
- El liderazgo se basa en el aporte al proyecto común
- Las decisiones deben considerar su impacto a largo plazo
En consecuencia, el liderazgo se entiende como un ejercicio de custodia más que de control.
Cultura, gobernanza y adaptación como base del modelo
La conversación también permitió profundizar en los elementos que sostienen este enfoque en la práctica. Uno de ellos es la cultura organizacional, estructurada a partir de los valores REIR: Responsabilidad, Excelencia, Integridad y Respeto.
Además, se explicó que esta cultura fue construida de manera consciente, tomando como referencia el legado del fundador. Por ello, funciona como guía para la toma de decisiones en distintos niveles de la organización.
Por otra parte, se abordó la importancia de la gobernanza familiar. Se planteó la necesidad de acuerdos claros entre los miembros, sustentados en el compromiso y la coherencia.
También, se destacó la capacidad de operar en entornos de incertidumbre como una característica desarrollada a lo largo del tiempo. Esta experiencia ha permitido enfrentar desafíos regionales manteniendo consistencia en la gestión.
Así, el liderazgo se posiciona como un ejercicio de equilibrio entre preservar principios y responder a los desafíos del entorno, asegurando que el proyecto empresarial se mantenga vigente y sostenible en el tiempo.

